10.7.09

1500.- A veces pienso que se debe a que hemos dejado de zurcir los calcetines

-dijo Wallander.

Ella lo miró inquisitivamente.

-Lo digo en serio. Cuando yo era pequeño, Suecia era todavía un país en el que uno zurcía sus calcetines. Yo aprendí incluso en la escuela cómo se hacía. Luego, un día, de pronto, se terminó. Los calcetines rotos se tiraban. Nadie remendaba ya sus viejos calcetines. Toda la sociedad se transformó. Gastar y tirar fue la única regla que abarcaba de verdad a todo el mundo. Seguro que había quienes se empecinaban en remendar sus calcetines. Pero a esos ni se los veía ni se los oía. Mientras este cambio se limitó sólo a los calcetines, quizá no tuviera mucha importancia. Pero se fue extendiendo. Al final se conviertió en una especie de moral, invisible, pero siempre presente. Yo creo que eso cambió nuestro concepto de lo bueno y lo malo, de lo que se podía y lo que no se podía hacer a otras personas. Todo se ha vuelto mucho más duro. Hay cada vez más personas, especialmente jóvenes como tú, que se sienten innecesarias o incluso indeseadas en su propio país. Y ¿cómo reaccionan? Pues con agresividad y desprecio. Lo más terrible es que, además, creo que estamos sólo al principio de algo que va a empeorar todavía más. Está creciendo una generación ahora, los que son más jóvenes que tú, que van a reaccionar con más violencia aún. Y ellos no tienen el menor recuerdo de que, en realidad, hubo un tiempo en el que uno se remendaba los calcetines. Un tiempo en el que no se usaban y tiraban ni los calcetines ni las personas.


de La quinta mujer, de Henning Mankell. Fue leerlo anoche y acordarme de un post de pseudópodo, el camión de la basura. Y un efecto imprevisto -otro-, ahora sobre lo humano.

3 comentarios:

pseudopodo dijo...

Vaya, nunca había tenido curiosidad por Mankell, pero este párrafo está muy bien. Si cierran aquí por la gripe A prometo leerlo :-)

JuanPablo dijo...

son más de 600 páginas, así que si no cierran, andá pidiendo unos días extras de vacaciones

(btw, ojalá no cierren!)

Joaquín Sevilla Moróder dijo...

Buenísimo párrafo y muy buena también la entrada de pseudópodo. Yo también recuerdo aquellos tiempos. Mi madre remendaba calcetines... Es un símbolo muy adecuado del cambio social al consumismo.