29.9.04

751.- El gato de Schroedinjer (2)

Y resultó que estaba embarazada, si.

Rosaura tuvo mellizos, y los llamó Michelson y Morley. El apellido fue Abondanccieri, claro, ya que Erwin Robustiano Schroedinjer incrementó su momento hasta que su posición se hizo imposible de determinar.

Pero a los diez años los separaron. A Michelson lo subieron en un cohete que viajaba casi a la velocidad de la luz, mientras que Morley se quedó en la tierra.

Morley, de chico, era un demonio. No contento con arrancarle las alas a las moscas, encerraba las mascotas de sus amiguitos en cajas con cianuro.

De adolescente, se dedicaba a espiar a sus vecinas en el conventillo. Había abierto dos rendijas en la claraboya del baño. Cuando no se asomaba a espiar, la luz que se filtraba marcaba una nube en la pared, con zonas claroscuras, mientras que cuando pegaba un ojo a uno de los agujeros, se veía claramente un circulito de luz por el que quedaba destapado.

Más adelante, se dedicaba a correr detrás de las mujeres, que al apurar el paso para escaparse de las groserías que les decía, se ponían rojas.

Ya viejo, vio que el cohete con su hermano regresaba a la tierra, pero Michelson seguía igual, no había envejecido. Para él, apenas habían pasado unos minutos, decía.

Nunca se supo más nada de ellos.