7.8.06

1164.- Sheckleyed (II)

De a poco, se reemplazaron las elecciones por muestreos estadísticos. No hacía falta que toda la población votara, un simple (y bien hecho) muestreo de la población era más que suficiente.

Luego, se redujo el número de personas que votaban en ese muestreo: era suficiente con una sola bien elegida. Las elecciones (e incluso las presidencias) pasaban a recordarse por el Elector, la de Fulano, la de Mengano, etc. No importaba siquiera el presidente, se recordaba al Elector. Y por supuesto, se le achacaban a los electores las faltas o méritos del mandato. Quién era esa persona, el Elector, era un secreto hasta pasada la elección, aunque la noticia se filtraba. Pero entonces había medidas de seguridad para evitar problemas, etcétera.

También el proceso de elección era secreto, sólo había suposiciones al respecto, pero la votación había sido reemplazada por un cuestionario. Preguntas -secretas- que se le hacían al Elector decidían el resultado.

Todo muy científico, preciso, exacto.

(Ese es uno de los méritos de Sheckley: ciencia ficción donde las ciencias son las sociales, con todo un avance inimaginable aún hoy día.)

El cuento cubre los días previos a la elección desde la óptica de un ciudadano. Cuenta cómo vive, sus preocupaciones ante la posibilidad de ser él el Elector cuando se sabe que será alguien de su zona, su barrio, finalmente él.

Y termina cuando revela cómo fue la elección.

Para no espoilear, el final está en los comments, puede obviarlo y leer el original, muchísimo mejor, aunque no recuerdo cómo se llama el cuento ni en qué libro salió. Es uno de los mejores cuentos de Sheckley

Es uno de los pocos cuentos de Asimov que me dan vueltas en la cabeza, y la elección de México me lo recordó. Para más datos -de México- este artículo (vía Santiago).


Upgrade 1164.1: Me avisa Markelo, con mucha razón, que el cuento es de Asimov, y me pasa un link.

Algún día tendría que analizar por qué rechazo tanto al Asimov cuentista. Sus libros y artículos de divulgación me parecen buenísimos, pero rechazo sus ficciones. Desde que leí un cuento de Brown que sintetiza en una página el cuento de "La última pregunta", lo desprecié como un autor con mucho oficio y pocas ideas (en el mismo espacio, Brown -o Sheckley- desparraman más ideas sin tantas vueltas). Ahora, esto me va a dejar reflexionando sobre qué otros cuentos de Asimov atribuyo a otra gente...

Upgrade 1164.2: releyendo el cuento, encuentro este párrafo y entiendo mejor por qué lo relaciono con México:

Pero mira, a veces llevaba toda la noche contar..., sí, hacer el recuento de lo que opinaban unos y otros, a quién habían votado. Todo el mundo se impacientaba. Por ello se inventaron máquinas especiales, capaces de comparar los primeros votos con los de los mismos lugares en años anteriores. De esta manera, la máquina preveía cómo se presentaba la votación en su conjunto y quién sería elegido.