27.8.06

1172.- Las medallas Fields (2)

Los otros tres ganadores fueron Okounkou, Tao, y Werner.

Una primera observación, rápida y sin saber matemáticas (aunque conociendo el ambiente), es que los tres mandan todas sus cosas al arXiv. Y Perelman mandó ahí sus tres laburos. Ok, es razonable: son todos menores de 40 años, eso puede ser un signo de que son parte de una generación nueva.

Pero lo que más me asombró cuando leí las presentaciones de por qué recibía cada uno la medalla, fue la presencia en todos los casos de coautores: basta con mirar los pdfs de Okounkov, Tao y Werner para ver que sus trabajos fueron escritos muchas veces en coautoría con otras personas, a diferencia de los años anteriores (por ejemplo, comparar con el 2002 y el 1998). En el caso de Werner, él mismo dijo que sentía que el premio era compartido con Lawler y Schramm. Sobre Tao, están Green (que bien puede ganarla dentro de cuatro años si le da la edad, vean ésto), otros medallas Fields anteriores, y el famoso I-Team (sus coautores en muchos trabajos de la ecuación de Schroedinger, éste post muy irónico en geomblog parece demasiado duro al respecto). Por último, el post de Lubos Motl sobre Okounkov describe su interacción con físicos (publicó con C. Vafa, por ejemplo). Y de Perelman ya hablamos en el post 1170; pese a que sus tres trabajos los escribió solo, fueron más de diez matemáticos los que redondearon sus ideas (o las pasaron en limpio, si se quiere).

¿Es malo esto? ¿Son 'menos' ganadores de la Field? No lo creo, todo lo contrario. Me parece que el problema está en el modelo de la Field, de premiar individuos en una profesión cada vez más colectiva, y estos elegidos bien pueden ser el primer paso para hacer cambios. Para hacernos una idea de quiénes son realmente estos tipos, mencionemos que Tao lleva un promedio de un paper por mes en los últimos diez años (¡!). Okounkov entró en una línea de colaboración con los físicos que sigue los pasos de otro medalla Fields: Witten (y Witten es hoy día el más citado en física); no es fácil trabajar a tan gran nivel y ser reconocido tanto por los físicos y por los matemáticos. Werner, por otra parte, es el primero en ser premiado que trabaja en el área de probabilidades / procesos estocásticos. Y de Perelman, ni hablar: recordemos que el problema que resolvió estaba considerado uno de los siete más difíciles por cuya solución el Clay ofrece un millón de dólares.