5.8.03


476.- AUTOAYUDA


Will Ferguson

    'una de las claves es que los libros tienen tapas blandas y una promesa muy clara: siete hábitos para evolucionar, diez pasos para mejorar su vida amorosa, etcétera. Pero nunca veremos una edición lujosa, de tapas duras, y de 50 dólares en autoayuda. Quizá porque saben, en el fondo, que las recomendaciones no van a funcionar; la gente no invierte mucho dinero en estos libros, pero igual los compra. Es como la lotería: uno compra un billete y se dice "no voy a ganar", pero espera que funcione. Si un consejito funciona, la gente piensa que salvó la inversión. Lo que aún me sorprende es que los consejos son unívocos, aunque estén dirigidos a problemas muy diferentes. Es como la ropa talle único. El atractivo de la autoayuda es que nos dan la ilusión de la objetividad cuando prometen llenar nuestro vacío. Pero los problemas existenciales no los resuelve la autoayuda, cuyo motor es un optimismo naïf. Ese consejo de que nada es imposible para resolver nuestros problemas convierte la felicidad en un producto marca registrada.'

Por el comentario de La Nación, el libro está bueno y describe el caos en las editoriales cuando aparece un libro de autoayuda que realmente sirve. Si bien es de ficción, pega un palo al género de autoayuda. El argumento de Ferguson contra este tipo de libros es el de Einstein, si hubiera uno solo que funcionara, los otros no serían necesarios (había comentado algo así hace un año sobre libros de computación, en el post 76).

Se imaginan un fenómeno que podría darse, los consumidores de estas basuras comprándolo por el título, y realmente encontrando ayuda y solución a sus problemas:


"Desde que lo leí, me ahorro 50 al mes de las porquerías que compraba... por fin me pude cambiar el departamentito que tenía" - Adelina A., del microcentro.
"Tanto gastar en 'cómo levantarse minas', ahora tengo para irme de trolas a Chile", Carlos M. de Claypole.
"Basta de consejos para verse bien! Desde que lo leí, gasto 20 mas en el catálogo de avón", María Julia A. de Burzaco.
"Cambiamos a Oyo, Cojelo y al dogor Buscai por un crucero en pareja al caribe, nos sentimos mucho mejor así", Monetdi y Gastalta, de Mendoza.