17.7.02

64.- Ilusiones

Gracias a blogdir, encuentro este post de R. Colom. Volviendo a mi post 45, por lo menos hay una buena noticia: mas plata para becas, viajes, congresos... Pero...

Hace unos diez años los japoneses quisieron mandar una sonda a uno de los satélite de Jupiter usando esta idea de la carambola espacial, para ahorrarse motores, combustibles y manejo de la nave desde la tierra (robotitos, que a veces fallan por problemas de transmisión de señales). Para eso, contrataron a Jerrold Marsden, capi di tutti capi en geometría difierencial y mecánica, por unos 15 palos. Entre otras cosas, debía desarrollar algoritmos numéricos para calcular las trayectorias de la nave computacionalmente. En 1998 publicó el resultado mas importante: no existe algoritmo numérico que preserve la "física" del problema (esto es, los gráficos y numeritos que tiran las computadoras no son los reales, pues crean o disipan energía, no conservan el momento lineal o angular, etc.) lo que hace imposible predecir la trayectoria numéricamente. Con lo cual uno no sabe cómo lanzar la nave para que vaya a donde uno quiere.

Hay consecuencias aún peores de este trabajo, por ejemplo, el movimiento de un péndulo (una bolita oscilando de izquierda a derecha colgada de un hilo) puede ser caótico: moverse a toda velocidad girando una y otra vez, frenarse, volver a arrancar pero girando para el otro lado... De a poco uno empieza a entender cómo es que sólo el 80% de los misiles inteligentes (guiados por satélites y con cpus obviamente descartables) cumplen su objetivo.

"No somos capaces de defender el Perejil (capturado hace unos días por el fiero enemigo marroquí) pero defenderemos a la Tierra de los asteroides que quieran chocar con ella para destruirla y extinguirnos como especie", escribe Colom. Bien puesto el nombre del proyecto: Don Quijote.