22.7.02

77.- Ciencias sociales

Hoy Clarín tiene un articulo de M. Serre, pidiendo una unión de las ciencias sociales con las ciencias duras para mejorar la humanidad...

Va una historia de antropología: en 1919, un inglés estaba estudiando in situ las tribus antropófagas de Oceanía (viviendo en una de ellas, acompañándola incluso a la guerra contra otras tribus). Hablando con el jefe de la tribu, mientras le describía las grandes batallas de la primer guerra mundial, el caníbal ponía cara de preocupado. Al final preguntó:

-¿Y cómo hacen para comerse tantos miles de muertos?

El inglés saltó horrorizado:

-¡Pero qué se creen que somos! ¿Piensan que nos comemos a otro ser humano?

El caníbal, más horrorizado, preguntó:

-¡¿Y para qué los matan, si no es para comerlos?!

Suele ocurrir en las ciencias sociales que lo "científicamente correcto" está muy influído por el científico. Los conceptos varían según la religión, cultura, tradición, etc., a diferencia de la física, computación, matemáticas, ingeniería, química, biología... donde una vez que un experimento se realiza, un teorema se demuestra, un algoritmo funciona, el resultado no cambia si el científico es budista, mahometano, judío o cristiano, antropófago o vegetariano, zurdo, nazi, fascista proyanqui...

No alcanzo a ver cuál es el problema con las ciencias duras para Serre. La lanza y la flecha que usaban los caníbales, sus técnicas para hacer fuego o chozas no diferían de las que usaban los antepasados del europeo, pero su sistema de valores y creencias difiere radicalmente. En los más de quince años que conozco esta historia, no termino de decidir qué cultura prefiero.

Y ya que estamos, en este artículo de La Nacion, una muestra de lo que pasa cuando la tradición o perjuicios culturales entran en la ciencia.