13.7.03


455.- EL ARBOL Y EL BOSQUE 3


Dos comentarios en C (el 1ro y el 2do en la edición de papel, si descartamos el recuadrado, no tuve que revolver mucho para encontrarlos).

    Karina M. (docente - DNI. 20.xxx.xxx): Respecto de las evaluaciones de la UNESCO, ¿qué segmento de la población escolar se tomó? Seguramente allí se podrá observar la desigualdad que existe en el sistema educativo: los alumnos mejor preparados de escuelas con comunidades con mayores recursos habrán respondido por encima del promedio. Y aquellos de comunidades con grandes carencias y necesidades no lo habrán alcanzado.

Sorpresa! No es tan así. El informe de UNESCO es muy completo, y entre otras cosas, refuta 'obviedades' como ésas que plantea. Se compara la inversión de los países, tanto en dólares como en porcentaje del PBI, y se sacan correlaciones entre rendimiento e inversión. También se evalúa -para cada país- como cambia el rendimiento al mejorar el nivel socioeconómico de los alumnos.

De hecho (gráfico 17.3a), por la calidad de la infraestructura de las escuelas argentinas nos ubicamos en el puesto 17... lejos del 31-34 que nos dan los resultados. En cuanto al tamaño de las clases, de mayor a menor estamos 11vos: nos superan los países de peor rendimiento (Perú, Albania, Chile, Brasil...) pero tambien Korea, China y Japón, que salieron 2dos, 3ros y 5tos en la prueba de literatura! De paso, estos tres son los primeros en ciencias (K-J-C) y en matemáticas(C-J-K).

Y lo que nadie menciona, es que Argentina es uno de los países con menor porcentaje de docentes con nivel universitario. Eso sí nos ubica 2dos o 3ros, (de atrás para adelante).

Veamos el otro comentario:

    Natalia A. (DNI. 28.xxx.xxx): Hay que volver a pensar la escuela, reeducando la mirada que se dirige hacia el sujeto pedagógico. La escuela necesita reconocer que sus estructuras, su normativa y su discurso ya no son fuente de atracción para los estudiantes. Esta realidad trae como consecuencia una pérdida de interés por parte de los estudiantes en relación a las propuestas escolares presentadas, ya que para ellos conforman una rutina diaria y aburrida. El espacio escolar debe abrirse a nuevos horizontes, es preciso atender a las experiencias de los estudiantes, a lo que ellos demandan en el presente. Son los propios estudiantes quienes deben representar el eje inspirador de la escuela. Si la práctica escolar no desea abandonar aquella tradición que le presenta limitaciones, sólo seguirá encerrándose en sí misma, alejándose de los estudiantes, de la propia realidad.

Muy bien... en dos frases: nos aburrimos, pregunten qué queremos.

No me voy a meter con que la escuela sea una atracción para los estudiantes, lo correcto es que sea un lugar donde se aprenda, les guste o no, se aburran o no. Y las pruebas no les dan la razón en eso, hay conocimientos mínimos que deben tener, y no los tienen.

Un tema serio es la conducta de estudiantes y docentes, cómo se ven y cómo los ven los directivos. Según los propios alumnos, los docentes latinoamericanos se preocupan por lograr que sus alumnos entiendan, y en ayudarlos si no, mientras se ven a sí mismos como indisciplinados, no prestando atención, creando desorden y haciendo ruido.
La visión en Asia es completamente opuesta: los estudiantes se ven muy disciplinados, con docentes muy demandantes y que no ayudan mucho a los que no entienden.

Y los resultados de las pruebas le dan la razón a lo que cada grupo ve de sí mismo.

Ahora bien, la sorpresa viene de la percepción que se tiene de la disciplina de los alumnos en nuestro país. Según los directores de escuela, es la mejor del mundo... mientras que los estudiantes argentinos la consideran como muy mala (sólo detrás de Grecia, tabla 7.13). Sería bueno, ya que los alumnos conocen este problema, que lo corrijan, en lugar de protestar por cambiar los planes de estudio... de los cuales no tienen mucha idea.