2.8.02

96.- El principito

Los alemanes enviaron aviones a la Guerra Civil Española, los franceses no. Esto se notó en la 2da Guerra Mundial, donde los franceses los usaban sólo para observaciones...

"¿Y cómo haré, a 10.000 metros y a 530 km/h, para descubrir las posiciones alemanas? -Pues, verán bien allí donde les disparen. Si les disparan, con toda seguridad que las posiciones son alemanas". -Me reí mucho -decía Dutertre. Pues los soldados franceses no han visto jamás un avión francés. Hay mil, diluídos en el infinito. Por eso, en el frente, justo cuando un avión pasa como una ráfaga, seguramente es alemán y hay que esforzarse por bajarlo antes de que haya lanzado sus bombas. -Con semejante método, sus informaciones serán preciosas! ¡Y se las tendrá en cuenta! Felizmente, no las tendrán en cuenta. No podremos transmitirlas. Las rutas estarán embotelladas, los teléfonos descompuestos, el Estado Mayor se habrá trasladado de urgencia"(...)

"Ya no se sabe en qué emplear los aviones" (...) "...se nos exigen datos imposibles de recoger". (...)

"-No puedes pasar. Hay tres misiones alemanas de caza-". "Me río de los cazas. Cuando descienda a 700 metros la que me abatirá será la DCA". [defensa antiaérea francesa] (...)

-Te pasearás por Alemania sin ametralladoras ni comandos. Tranquilo. Los cazas te abaten siempre antes de que los descubras". (...)

"Estos días costaron al Grupo 17 tripulaciones sobre 23". (...)

"Hoy me vestí para el servicio de un dios a cuyo respecto yo estaba ciego. Si despego al alba, sabré por qué combato todavía (...)Combatiré a todo el que pretenda imponer una costumbre particular a otras costumbres, un pueblo particular a otros pueblos, una raza particular a otras razas, un pensamiento particular a otros pensamientos. (...) Combatiré por el Hombre. Contra sus enemigos. Pero también contra mí mismo." Piloto de Guerra, 1942.

Al fin, dos años después, un 31 de julio despegó hacia su último vuelo, otra misión de reconocimiento. Y escribió en su mesa de trabajo:

"Si me derriban no extrañaré nada. El hormiguero del futuro me asusta y odio su virtud robótica. Yo nací para jardinero. Me despido, Antoine de Saint-Exupéry".