(Se me escapó el post anterior, tenía que grabarlo como borrador, pero se ve que le dí publicar, y ahí está.)El texto del post 1399 pertenece a
Here be no dragons, de
David Ruelle, publicado en Nature en 2001.
Cuando lo leí me recordó, de inmediato, uno de mis cuentos favoritos de Stanislaw Lem,
Los dragones de la probabilidad, y leyendo uno de los posts de
Instan (uno de los buenos blogs que quería agregar), me decidí a postearlo.
Habla Instan de cierta falta de imaginación de la ciencia moderna, y con eso no estoy muy de acuerdo. Sí hay falta de imaginación en muchos fanáticos de la ciencia (que no son científicos, por lo general), para quienes sólo vale el paradigma de turno y todo lo demás son pelotudeces (por 'superadas' -motivo que les parece válido para quemar todo libro que no exponga las teorías de moda-, o por 'magufos', cuando comienzan a especular sobre bases poco firmes). Claro, esta gente -muchas veces bienintencionada- no es inofensiva: ejerce una presión importante a nivel de opinión pública, que se suele traducir en fondos y/o subsidios disponibles para ciertas líneas de investigación, y esto se traduce en decidir qué cosas son 'investigables' o no.
Se me ocurren, en lo que va del siglo, un par de ideas más que interesantes fuertemente rechazadas por estos que se dicen amantes de la ciencia:
1.- El principio antrópico, atacado en masa. Paradójicamente, más de un imbécil cita hasta el día de hoy a Hawking y a Weinberg como soporte del ataque al PA, cuando son dos de los que lo usan en sus trabajos científicos.
2.- La variación de las constantes (frase profundamente contradictoria a la que los matemáticos estamos acostumbrados... si son constantes, no deberían variar, pero...) Bueno, es que tal vez no sean constantes, ese es el punto! La idea la propuso Paul Davies en 2002 (aquí hay un link al respecto), también en
Nature.
En cualquier búsqueda de estos temas en los blogs mal llamados 'de ciencias' se verán dos posibles resultados: toman posiciones fuertemente en contra, o directamente ignoran estos temas. En especial, Paul Davies es uno de los personajes más interesantes e ignorados a la hora de proponer hipótesis poco convencionales (de hecho, un tercer tema que podría haber mencionado es el de sus ideas sobre la vida extraterrestre y la idea de buscarla en la tierra, como así también buscar otras formas de vida, pero hoy ya son más aceptadas, vean su
artículo Are aliens among us? en Scientific American del año pasado; un cuarto tema podía ser el de los viajes en el tiempo). Por suerte, a Davies le chupa un huevo todo esto, y cada tanto nos regala un nuevo y polémico artículo sobre algo que pocos miraron antes.